el Gilgamesh de Atlántida
enredó su barba en el ardiente sol
y se lo llevó al otro lado del día...
las ramas de los pájaros atardecidos
comentaron el viento que se lleva las luces
impregnando todo de sombras
como patas de araña en la red...
imperceptible laberinto
de Minotauro sediento de amor
bramando soledades...
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